24 de julio de 2011

Simplemente no te quiere.


A las niñas se les enseñan muchísimas cosas mientras crecen.
Si un niño te golpea es porque le gustas.
Nunca intentes cortar tu flequillo tu misma y algún día conocerás a un chico maravilloso y tendrás tu propio final feliz.
Cada película que vemos, cada historia que nos cuentan nos implora que esperemos por eso, ese cambio drástico en el tercer acto, esa inesperada declaración de amor, esa excepción a la regla. Pero algunas veces estamos tan concentradas en conseguir nuestro "final feliz" que no aprendemos a leer las señales.
Como poder identificar a aquellos que nos quieren y a los que no, a aquellos que se quedaran y aquellos que se van a ir.
Y quizás nuestro final feliz no incluye un hombre, es posible que seas tú, por tu cuenta, recogiendo los pedazos y empezando de nuevo, liberándote a ti misma para ser alguien mejor y en busca de algo mejor en el futuro.
Quizás el final feliz es, simplemente seguir adelante o quizás el final feliz es esto, saber después de todas las llamadas sin responder, de los corazones rotos, de todas las señales equivocadas, después de todo el dolor y la vergüenza que no te has dado por vencida y mantienes la esperanza.



Tontita.



Tontita.
Te enamoraste tan dulcemente y te quedaste dormida.
Lo miraste y se te olvidaron las cosas que te prometiste no volver a hacer mucho peor, guardaste en un cajón las que querías intentar para alguna otra ocasión.

Y ahora una chica de goma te gustaría ser ara poder borrar toda una vida entera soñada con él.
Encontrar la forma para poder acabar con este vacío insoportable entre las piernas, no sentirte un tacón roto sin zapato porque él se ha ido con otra a pasear.

Y ahora no sabés que hacer con tanto amor.
Nena, pintate los labios de rojo y vendelo barato al mejor postor, caminá tranquila por el infierno porque ya no te romperán más el corazón.
Te lo destrozaron tantas mentiras, tantos besos egoístas y tanto callejón sin salida.

Y ahora te has cambiado el nombre por el de Tonta.
Vas dejando cajitas llenas de ilusiones por cualquier rincón, maldiciendo la valentía que llevó al bar de la puta decepción.
Pará de llorar y reconocete en el miedo mediocre de cualquiera a quedarte tan solita.

Ahora desyunás cada día tu ración de perplejidad.
Puso tanto empeño en desilusionarte que lo confundiste con amor, te olvidaste de que con el primer beso hasta tú empiezas a contar hacia atrás.
Nena, marcate un buen escote y sal a tomarte unos chupitos de incredulidad.

Y ahora ya te da igual si vuelve o si no.
Te patalearon la confianza tanta promesa, tanto teatro y tanta mierda de canción.
Tontita, con unas buenas curvas todo irá mejor, come noche y vomita pasión.
Deja de gimotear que aquí se acabo el amor, y procura no volver a quedarte domida.

Autor desconocido.

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo.
La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.
Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.
Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ’superado’.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia.
El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía.
Sin crisis no hay méritos.
Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto, trabajemos duro.
Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.


Albert Einstein



24 de abril de 2011

Amor incondicional

Todas queremos ser amadas incondicionalmente, que por encima de cualquier error, fracaso o triste suceso se nos siga amando. Necesitamos amor y deseamos que el amor sea incondicional, como el que nosotras mismas decimos tener.

Pero, ¿es posible realmente el amor incondicional o es un valor abstracto e inalcanzable? ¿Alguien ama sin condición alguna? ¿Sin esperar nada a cambio, ni siquiera algo de amor?

El porqué de las respuestas ciertamente estaba relacionado con la necesidad que los seres humanos arrastramos desde que nuestros padres dejan de ser dioses y la incondicionalidad del amor se acaba. Cierto es sin embargo, que toda regla, tiene su excepción, hemos visto por noticias, experiencias cercanas o propias que esa “incondicionalidad del vínculo paternal (incluyo en la palabra madres y padres) es otra creencia absoluta que deberíamos comenzar a rediseñar. Sin embargo, para seguir en la línea de mi pensamiento, “la incondicionalidad” es otra veta tramposa que la sociedad le ha impuesto al amor.

Nos gusta gritar a viva voz que somos capaces de “cualquier cosa” por ese otro, que “amamos” en sin condiciones, y que por sobre todas las cosas, el verdadero amor es incondicional, como diría Luis Miguel: “Tú, la misma de ayer, la incondicional, la que no espera nada”.

“Incondicional”

Una pregunta a realizarse es: ¿en la vida real este gran adjetivo es factible de actuar (ejercerse) o sólo es una linda máscara que nos hace “quedar bien hacia afuera y sentirnos buenos hacia dentro”?

Para poder responder a estas interrogantes, comencé por donde un sabio amante de las palabras comenzaría: el diccionario de la Real Academia Española. Mi desconfianza se coronó de sorpresa al revelarme que incondicional es un adjetivo que significa “ABSOLUTO, sin restricción ni requisito”.

Comencé a analizar el término desde su concepto a la aplicación coloquial concedida por los usos y costumbres. Si ser incondicional es no tener límite alguno, ni exigencia ¿por qué pretendemos en las relaciones que él otro me comprenda o me acepte tal cual soy? ¿Acaso esa no es una condición? Si el auténtico amor es el que no está condicionado ¿Por qué nos ofendemos cuando el otro actúa de forma diferente? Si ser INCONDICIONAL es no esperar nada a cambio, como la amiga de Luis Miguel, ¿Por qué nos sentimos amenazados cuando nuestra pareja decide destinos distintos a nosotros? Acaso nuestras relaciones ¿no están supeditadas a circunstancias?

Nuestro perro es el mejor amigo que tenemos siempre y cuando no orine o no se coma los muebles de la casa, porque cuando lo hace, lejos de “generar aceptación,” creamos ESTRÉS, pues el animalito no se comportó “cómo debía”. ¿Será tal vez, que anhelamos un vínculo incondicional del otro hacia nosotros, pero sujeto a restricciones de acá para allá? ¿Seguiremos atados a la fantasía infantil de la seguridad emocional profesada por nuestros progenitores?

Sea cuál sea el motor que nos lleva a esa búsqueda inexistente, me pregunto con infame ingenuidad ¿qué tiene de malo que el amor adulto sea condicional? ¿Acaso no nos hace más responsable de las relaciones que creamos?

Si somos conscientes de que el vínculo que estamos estableciendo tiene fronteras, fondos, demarcaciones; que vive porque ambos insuflamos oxígeno, nutrientes; que es la respuesta a la dedicación TUYA + MÍA (y no una secuela azarosa del destino), habremos aprendido que debemos “cuidarlo”, “observarlo”, “mimarlo”, “alimentarlo”, “protegerlo de las flaquezas, de la rutina, de las tentaciones”.

Qué depende de NOSOTROS (tú+yo+ más nuestros miedos) para que siga VIVO.

Entenderemos que el AMOR por sí sólo no es suficiente (o que lo es en un plano abstracto) que siempre necesita de NOSOTROS para fluir y no desvanecerse en el intento de SER.




7 de diciembre de 2010

"Dicen q los peces de colores solo tienen 3 segundos de memoria...
Si tardan 3 segundos en rodear la pecera, todo es nuevo otra vez.
Cada vez que 2 peces se ven es como la primera vez.
Es como si fueran humanos.
Como cuando nosotros nos enamoramos.
Es como si fuera la primera vez.
Una reacción química nos hace olvidar
los recuerdos dolorosos de la ultima ruptura
y creemos que esto es nuevo, es diferente..."




Posdata: Te amo.

"Posdata: te amo, y sé que tu me amas.
No necesitas mis pertenencias para acordarte de mí,
no necesitas conservarlas como prueba de que he existido..
de que aún existo en tu mente.
No necesitas ponerte un suéter mío para sentirme cerca de ti;
ya estoy ahí... estrechándote siempre entre mis brazos."



"Loca porque te quiero hasta la locura,
loca porque quiero que seas mio,
loca porque no quiero que busques en otra
lo que yo sé darte y me sobra,
loca porque aspiro a engendrar y parir tus hijos,
loca, loca de amor, eso es, loca..."